Tiara
Nunca imaginé que saldría agarrada de la mano de la oficina de la endocrinóloga. Menos de la mano de mi Ken, me acompañó a la cita y nunca había sentido tanta alegría por ir al médico. Me sentí apoyada por primera vez. El miedo a que estuviera todo mal se esfumó y todo porque sé que me apoyaría Ken. Con él me siento amada, protegida y bendecida. Esperar a su lado fue lindo, siempre me sostuvo la mano y en la consulta se informó. Mi corazón se me quería salir de tanta alegría. Vi la sorpre