Dante eligió hablar con ella por videollamada primero.
Sin abogados.
Sin Elena al lado con una carpeta y una estrategia. Sin Isadora con la mirada de quien lee a las personas antes de que abran la boca.
Solo él.
Lo preparó una noche sin decírselo a nadie. Buscó el teléfono de Rebeca en la carta. Escribió un mensaje breve: Si sigues disponible para hablar, dime cuándo. D. Castellanos.
La respuesta llegó en cuarenta minutos.
Siempre disponible. ¿Mañana a las diez de allí?
Dante respondió que sí.