Isadora la invitó a conocer la fundación el martes siguiente.
Sin agenda. Sin el recorrido oficial que preparaban para los donantes o las delegaciones institucionales. Solo una mañana con tiempo suficiente para que Rebeca viera el lugar como era, no como se presentaba.
Rebeca llegó dos horas de anticipación.
Isadora lo supo porque el coordinador de turno la llamó a las nueve menos cuarto: hay una mujer en la entrada que dice que tiene cita a las once, ¿la hago pasar? Isadora le dijo que sí, que