Rebeca llamó desde Buenos Aires para decir que había ido a visitar la tumba de su madre.
Era un jueves por la tarde, hora de España.
La llamada no venía anunciada. Rebeca no avisaba las llamadas con mensaje previo, que era un rasgo que Isadora había aprendido en los meses desde el primer encuentro en el café de Palermo: Rebeca o no llamaba o llamaba directo. No había zona intermedia de preparación.
Isadora estaba en el jardín de casa cuando sonó el teléfono.
Ernesto dormía adentro con Dante, qu