El sobre de la Universidad llevaba tres semanas en la pila de correo sin abrir.
No porque Dante lo hubiera olvidado.
Sino porque había mirado la esquina superior izquierda, reconocido el membrete del Departamento de Ética Empresarial, y lo había devuelto a la pila con el movimiento específico de quien aplaza algo que sabe que va a cambiar algo.
Una mañana lo tomó.
Isadora estaba en el despacho del piso de arriba. Ernesto dormía. Lucía había salido con Marcos a dar una vuelta por el parque porqu