Lucifer, el señor del averno encargado de hacer pagar a las almas que llegan al infierno los pecados cometidos, miró a Madre Luna y asintió con la cabeza diciendo
—Lo haré, voy ahora mismo
Desapareció en una inmensa estela de humo, negra como la noche, negra como la maldad, reapareció en el castillo de Drácula en forma de ángel negro de seis alas en su espalda amplia, en la entrada los guardias reales al verlo lo reconocieron y se inclinaron ante el rey del inframundo, uno de ellos se aventuró