Para la reina observar a sus hijos con esa gran curiosidad de saber y conocer por primera vez a un licántropo le era grato y a la vez estaba llena de temor, pues no estaban presentes ni su esposo, ni su suegro, que ya tenían experiencia con ellos y si pasara algo sabrían qué hacer
A pesar de estos pensamientos, respiró muy hondo y miró a Erick para decir
—Está bien Erick, ¡hágalo! Ojalá no se asusten, nunca han visto uno y yo… tampoco
Erick sintió el temor que provenía de Martha y le aseguró
—N