“¿Qué?!” exclamó ella, mirando a Antonio con total incredulidad.
Se burló.
“¿Por qué siquiera vine aquí en primer lugar?” murmuró, maldiciéndose a sí misma mientras comenzaba a levantarse de su asiento, solo para quedarse inmóvil ante las siguientes palabras de él.
“A cambio de tu empresa.”
“¿Eh?”
“¿Por qué no te sientas y escuchas, y luego decides si quieres irte después?”
Sus ojos se entrecerraron con sospecha. La mención de su empresa, la única cosa que sacrificaría cualquier cosa por recupe