Marina Mendoza estaba conectada a tres monitores.
El oxímetro en el dedo. El tensiómetro en el brazo. El cardíaco con su línea verde parpadeando en la pantalla como un argumento que nadie le pedía pero que ella sostenía de todas formas.
Y de todas formas le estaba diciendo a la enfermera que la postura del tubo era incorrecta.
—El tubo tiene que quedar así, no así. —Marina señaló con el índice libre—. Llevo más años que tú viendo esto.
La enfermera asintió con la paciencia de quien ha aprendido