Sebastian
No debería sentirme tan inquieto. Me repito eso mientras conduzco de regreso al hospital al día siguiente, intentando convencerme de que lo que me mantiene tenso no es Clara, ni mi hijo, ni el recuerdo del susto de anoche, sino el reloj que sigue pesando en el bolsillo interno de mi chaqueta como una pieza fuera de lugar en un rompecabezas que no quiero armar todavía.
Podría haber muchas explicaciones, me digo, Nathaniel podría haberlo olvidado en cualquier parte, alguien pudo haberl