Sebastian
Nunca me ha gustado sentir que algo escapa a mi control, pero esta vez no puedo negar la satisfacción que me recorre cuando cruzo el umbral del despacho de mi abuelo y cierro la puerta detrás de mí. Edward levanta la vista de unos documentos, me observa por encima de sus lentes y no necesita que diga nada para saber que traigo noticias.
—Lo conseguiste —dice, no como pregunta, sino como afirmación.
No sonrío, no lo hago nunca en este tipo de conversaciones. Pero me sirvo un whisky y m