Evelyn
Escucho los pasos de Sebastian acercándose por el pasillo y siento que la adrenalina se dispara en todo mi cuerpo. Mi brazo se mueve hacia atrás por puro reflejo y golpea la taza que estaba sobre la encimera.
Todo ocurre al mismo tiempo, la porcelana cae y se rompe en mil pedazos. Nathaniel se aparta de mí de golpe y yo me agacho casi de inmediato, demasiado rápido, dándole la espalda a la puerta, con el corazón desbocado y las manos temblándome mientras recojo los pedazos del suelo.
La