Clara
Cierro la puerta con tanta fuerza que el golpe retumba en todo el departamento y, por un segundo, temo que los vecinos salgan a quejarse. Me quedo apoyada contra la madera, mi pecho sube y baja con violencia, tengo el corazón desbocado como si estuviera a punto de salírseme por la boca.
Lo vio, Sebastián vio a Liam, vio su cara, sus ojos, esa expresión tan parecida a la suya cuando frunce el ceño. Vio su propia copia en miniatura y yo vi en su mirada el instante exacto en que todo encajó.