Evelyn
Han pasado dos semanas y siento que la mansión se ha convertido en una jaula dorada. No es que Sebastian me haya prohibido salir con palabras claras; él no funciona así. Su control es más sutil, más elegante. Insiste en acompañarme a cada cita, reorganiza mi agenda, cancela reuniones “innecesarias” y, cuando intento mencionar la clínica, me mira con preocupación y una autoridad que hace que cualquier negativa parezca irresponsable de mi parte. Según él, no es prudente que vaya sola a nin