Gabriela estaba feliz.
-¡Un hijo! -decía con emoción-. ¡Es maravilloso!
Pero Aurora tenía una duda que no la dejaba tranquila, y solo Gabriela podía aclararla.
-Gabriela...
-Sí, dime -respondió ella.
Aurora dudó un momento.
-No quiero arruinar tu felicidad, pero... tengo una duda.
-¿Cuál? -preguntó Gabriela.
Aurora respiró hondo.
-El niño... ¿es hijo de Miguel... o de Guillermo?
Gabriela tomó la mano de su amiga.
-Ven, siéntate.
Aurora se sentó a su lado.
-Yo ya no quería estar con