Después del almuerzo, Sofía subió a su habitación. Necesitaba un momento a solas. Se paró frente a la ventana, mirando los edificios de la ciudad, y cerró los ojos con fuerza. Por dentro, se sentía agotada. Todo estaba pasando demasiado rápido: el escándalo, el anillo, la boda en una semana. Sentía que el mundo se le venía encima.
De pronto, sintió que la puerta se abría. Gerard entró en silencio y se acercó a ella por la espalda. Sin decir nada, la tomó por la cintura y la pegó a su cuerpo,