—¡Pero estábamos cegados por la codicia! La segunda señorita López nos encontró, nos dio una gran suma de dinero y nos dijo que…
—¿Qué les dijo que hicieran? Sebastián gritó con los ojos tan rojos que parecían a punto de estallar.
—Nos dijo que la hija mayor de la familia López casi se ahogó cuando era pequeña, que a lo que más le teme es al agua profunda. Nos pidió que la secuestráramos y la tiráramos al agua, mientras no la dejáramos morir…
La mirada de Sebastián ya estaba tan fría que par