Dentro de mi oficina, siento las miradas cargadas de intriga, reclamo y recelo que me atinan mis amigas.
—¿Qué? —cuestiono incómoda por el fastidioso escrutinio.
—¡Escúpelo todo, Serena! —demanda Lilia—. ¿Qué sucede entre ese modelo y tú? Porque es obvio que algo se traen.
¿Qué?
Estallo en una sonora carcajada ante la locura de Lilia.
—Tienes una gran imaginación, amiga. No tengo nada que ver con ese tonto. ¿No viste lo insoportable que es? —me defiendo rápido y con manos temblorosas.
—No tiene