Arianna
Derek bajó las manos, manteniéndolas en alto, y dio un paso atrás.
—Hermano, no sabía que era casada, te lo juro. Ella no dijo nada y no lleva anillo.
—No soy tu hermano, maldito hijo de perra —gruñó él, presionando el arma con más fuerza contra la parte posterior de su cabeza.
Derek sollozó y Enzo me miró con desprecio. Pensé que, por primera vez desde que lo conocía, temía de verdad por mi vida.
—Enzo, espera, puedo explicarlo —tartamudeé, asustada, dándome cuenta de que realmente no