Arianna
Todo mi cuerpo se convulsionó con los espasmos de un orgasmo intenso y, sin pretenderlo, el nombre de Enzo fue el que se ahogó en mis labios. Terminé exhausta sobre el colchón, pero un sonido me alertó y levanté la cabeza hacia la puerta, buscando algo, pero no vi nada.
«Me estoy volviendo loca», pensé.
Regresé a mi posición, cansada después de un largo día, pero la culpa comenzó a abrirse paso a través del placer. La misma escena se repetía cada noche; después del orgasmo, empezaba a s