Después de hablar un rato con Ruperto sobre Brilthor, Silvina empezó a mostrar un leve cansancio en su rostro.
Ruperto, tan perspicaz como siempre, lo notó al instante y dijo con una sonrisa suave:
—Deberías descansar un poco. Yo aprovecharé para organizar los preparativos de la fogata de esta noche.
—¿Fogata? —preguntó Silvina con curiosidad—. ¿Cómo es que no sabía nada de eso?
—Sí, ya hemos hablado con la gente de Brilthor. Los seis líderes de clan, para darnos la bienvenida, han preparado un