—¿El clima ya está fresco y aún quieres beber agua fría? —la voz de Ruperto sonó a la espalda de Silvina—. Tráiganle mejor un vaso de agua tibia.
Silvina miró su gesto y no pudo evitar sonreír.
—No pasa nada, no soy tan frágil.
—Estás esperando al cuarto heredero del Grupo Familiar Muñoz, un poco de delicadeza es lo mínimo —replicó Ruperto, con una sonrisa en los labios—. Gracias por invitarnos hoy a esta excursión.
—No es nada —respondió Silvina con ligereza—. Solo pensé que entre más gente, m