Silvina, con una chispa en los ojos, comentó:
—Tania, ¿y si te acompaño yo también?
Tania la miró como si hubiera visto un fantasma.
—¿Estás loca? ¿Tú crees que Leonel te dejaría ir?
Silvina, en cambio, sonrió con aire misterioso.
—¿Y si digo que vamos todos juntos? Así nadie sospecha. Tú solo estarías "yendo a trabajar".
Tania se quedó pensando y luego chasqueó los dedos.
—¡Oye, nada mal! Silvina, tu inteligencia sube puntos cada día —rió con picardía—. Pero… ¿cómo piensas convencer a los demá