Cinco minutos más de aquel frenesí y Michael volvió a girar a su esposa para tenerla acostada de frente y con las piernas completamente abiertas, mirando su miembro con los ojos brillantes mientras el repasaba con la vista su rostro, sus pechos, su abdomen, su vientre y su exquisita entrada que pedía a gritos ser tomada.
Se acostó con cuidado sobre ella y la besó apasionadamente en los labios, ella le correspondió y lo rodeó con sus brazos, al mismo tiempo atrapó el miembro de su hombre con sus