Ya eran casi las once del día cuando los esposos despertaron, Sofía abrió primero los ojos y se quedó observando por un tiempo a su hermoso esposo dormir.
Su rostro era tan apuesto y su piel tan suave y delicada, no podía entender cómo ella había conseguido casarse con ese precioso hombre. ¿Cómo la había encontrado? ¿Qué había visto en ella que lo hizo atreverse a pagar 100 millones a Irina? Demasiadas dudas comenzaban a plantearse en su cabeza, pero no era el momento de esclarecerlas, estaba d