Soy yo, y durante un segundo mi cerebro se niega a procesarlo, simplemente se niega.
La fotografía ocupa toda la pantalla: estoy saliendo de la universidad, la imagen fue tomada esa misma tarde.
Reconozco la ropa, reconozco el edificio detrás de mí, reconozco el momento porque ocurrió apenas unas horas antes.
Mi estómago se hunde lento, brutal.
—¿Qué demonios...?
Mi voz apenas sale, Herrera ya está ampliando la fotografía y analizando detalles, buscando algo, cualquier cosa, pero yo apenas pued