Quédate Conmigo.
La casa está demasiado silenciosa, ese tipo de silencio que no calma, ese tipo de silencio que parece estar esperando algo, como si incluso las paredes supieran que esta noche va a cambiar algo.
Alaric está en la sala de pie frente a la ventana con la mirada perdida en la oscuridad.
Lleva casi una hora así.
Sin teléfono, sin documentos, sin hacer nada y eso, viniendo de él, significa mucho, porque Alaric siempre está haciendo algo.
Siempre está calculando, siempre está buscando una salida, pero