Verdades en las Sombras.
Por unos segundos no escucho nada, ni el viento, ni los autos a lo lejos, ni siquiera mi propia respiración.
Solo esa frase.
“Porque yo le pedí que confiara en mí.”
La repito en mi cabeza una vez.
Otra y otra vez, como si en algún momento fuera a cambiar, como si las palabras fueran a ordenarse de otra manera, pero no lo hacen.
Siguen siendo las mismas y están saliendo de la boca de Alaric.
—Explícame.
Mi voz no suena como esperaba, no suena enojada, no suena rota, suena peor.
Suena tranquila y