La Verdad de Selene.
El hospital siempre tiene el mismo olor: desinfectante, café frío, ansiedad.
Ese tipo de lugar donde las personas intentan fingir que todo está bajo control mientras esperan noticias que pueden cambiarles la vida.
Alaric camina a mi lado, no delante, no protegiéndome desde unos pasos de distancia. A mi lado y quizá nadie más notaría la diferencia, pero yo sí.
Porque conozco la versión antigua de él. La que siempre necesitaba estar entre el peligro y las personas que le importaban, la que creía