Escuché que no quería causar problemas, que todo lo que hacía parecía hacerle sentir que era su culpa. La escuché. Cada palabra me impactó, pero no la interrumpí. La dejé hablar porque lo necesitaba, porque yo necesitaba oírlo.
"Mi vida se siente pequeña con ellos", dijo finalmente, con la voz ligeramente quebrada. "Todo lo que hago, es como... como si nunca fuera suficiente. Y tu madre... no me ayuda. Me lo pone todo más difícil. Me siento atrapada".
Fruncí el ceño. Sus palabras me dolieron, a