Al amanecer los pequeños Park despertaron con el aroma delicioso del desayuno.
Catherine, debido a la semana de vacaciones que se tomaría para estar con sus hijos, partió temprano a la empresa para adelantar el trabajo.
Suena el timbre y Bruno se dirige a abrir el portón.
-Hola, buenos días- saluda la nana de Ian- he traído al joven maestro.
Soomin frunce el ceño, un poco disgustada.
Algo en Ian no le agradaba por más inocente y frágil que se viera.
-Hola- saluda el pequeño.
- Buenos días, Ian,