Dante y Aurora avanzaban con cautela por los viñedos, lanzando constantes miradas a su alrededor para asegurarse de que nadie los seguía. La oscuridad de la noche jugaba a su favor, ocultándolos entre las sombras de las ramas. Sus pasos eran rápidos, pero silenciosos. La tensión en el ambiente era palpable.
A medida que se acercaban a la ciudad, sus movimientos se volvían aún más calculados. La avenida estaba iluminada, y sabían que cualquier descuido podría delatarlos. Se movieron entre los ed