Mundo ficciónIniciar sesiónAlgo que debo reconocer aquí es que Maximiliano y yo somos unos pésimos cuidadores de enfermos, porque aquí… en la ducha, no pensamos en su padre o como se encuentra si no, en como nuestros corazones laten rápidamente por lo que ahora nos estamos confesando.
— Entonces es justamente el corazón perfecto para recibir a un dañado hombre.— No te digas así, por favor.— Bueno, es la verdad. — dice Maxim






