Arthur había guardado la caja de las argollas que su padre le dio en medio de su ropa, dentro del armario. De vez en cuando se asomaba para asegurarse que siguieran allí. Todavía no sabía qué haría con ellas, su padre esperaba que se la obsequiara a Lauren en dos días, su aniversario.
-¿Qué estás haciendo? –la voz de Lauren lo sobresaltó y la cajita de las argollas vaciló en sus manos, estuvo a punto de caérsele.
-Solo ordenaba mi ropa. –dijo Arthur en lo que metía las argollas en su escondite.