La reunión terminó tarde cuando el cielo ya le pertenecía a la luna y a las estrellas. Lentamente, la casa iba quedando vacía. Leslie fue una de las últimas en irse, a pesar de que Lauren le había reiterado que podía quedarse a dormir esa noche, pero ella insistió en que debía estar en Nueva York a primeras horas de la mañana por lo que tenía que abordar el siguiente vuelo.
-Como quieras, pero tienes que saber que siempre serás bienvenida en esta casa. –le había dicho Lauren mientras la despedí