Compartieron una botella de Cabernet Sauvignon al término de la cena. No sucedieron más de sesenta minutos de una comida de primer nivel, aunque para Alison hubiese sido una eternidad. De vez en cuando ojeaba la hora en su reloj de mano, aburridísima de la velada, lo dejaba entrever en algunos bostezos que solo Lauren reparó.
Uno de los chicos que hacía parte del servicio se acercó a su mesa y dejó la cuenta, rápidamente Arthur la tomó.
-Si tú quieres, podría…
-No hace falta Lauren. –la interru