El celular de Arthur vibró dentro del bolsillo interior de su saco. Lo había configurado en modo de silencio, pero la perdurable vibración le indicaba que estaba recibiendo una llamada. Sacó el aparato y, en efecto, su padre intentaba comunicarse con él. Todavía no llegaba la primera vez en que no respondiera una de sus llamadas y una cena no funcionaría como excusa.
-¿Está todo bien?
-Sí, no es nada de qué preocuparse. –dijo Arthur con un tranquilizador tono.
Se disculpó levantándose de la si