139. La Firma
MAX
El reloj de la sala de conferencias marca las 8:55 AM. El segundero avanza con un sonido casi imperceptible, pero en el silencio sepulcral de la habitación, cada clic suena como un martillazo.
La mesa de cristal, inmensa y fría, nos separa. De un lado, estoy yo, con los documentos de cesión de acciones perfectamente alineados frente a mí. Del otro, está ella. Victoria Serrano.
No lleva rojo hoy. Lleva un traje blanco inmaculado, de corte afilado. Parece un ángel vengador o un fantasma clínic