La lluvia empieza a las nueve y media.
Camila lo escucha antes de verlo: el sonido que cambia en el exterior, el golpe suave del agua contra el cristal de la ventana del salón del piso de Diego, donde llevan media hora después de la cena con los niños dormidos y Lorena y Max y Julián ya idos.
Se quedaron sin decidirlo.
Como todo lo que vale en esta historia.
Diego recoge los últimos vasos de la mesa. Camila dobla las servilletas que quedaron sobre el salón con el instinto doméstico de alguien q