El martes amanece con sol.
No la lluvia del domingo. No la lluvia del doce de marzo. Sol directo de finales de marzo, el tipo de sol que todavía no tiene la densidad del verano pero que ya no pide disculpas por estar.
Me levanto temprano.
No porque haya dormido poco. Sino porque a las siete ya no hay ninguna razón para quedarse en la cama cuando hay sol y hay cosas que hacer y la cabeza ya no tiene el peso de lo no dicho con que lleva semanas amaneciendo.
Café. Los planos del tercer edificio. L