El bar de abajo del estudio se llama La Taberna del Viento y lleva en ese local desde 1987.
Lo sé porque hay una placa en la pared junto a la entrada que lo dice. No la leo cada vez que entro. La leí una vez, hace ocho meses, cuando vine al estudio por primera vez a instalar los muebles de trabajo y el dueño del bar me invitó a un café de presentación. Desde entonces, el bar es el bar de abajo. Sin nombre. Solo la función.
Son las nueve menos cinco.
Me siento en la mesa del fondo. No la del rin