Capítulo 40

Diana se despertó, estaba atada a una silla, amordazada. Se retorció en un intento de liberarse.

―Tranquila, Dianita, solo te vas a hacer daño si sigues así ―le dijo James frente a ella, tenía una sonrisa irónica y ojos desorbitados.

Ella se retorció todavía más.

―Vamos, si prometes quedarte tranquila, te soltaré.

Ella se quedó quieta.

―¿Ves que así es me

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