CAPÍTULO 58: CUANDO EL GATO SE VA…
Ricardo estaciona frente a la empresa por la puerta principal. Se baja de su lado y rodea el auto para abrirme la puerta. Sé que está actuando así para aparentar, pero después de encontrar su corbata bajo mi cama, empiezo a preguntarme si realmente lo de anoche sí pasó y él solo está tratando de fingir demencia.
Más extraño que el hecho de que lo haya soñado, es que él finja que nada pasó. ¿Será que se arrepiente de haber estado conmigo? Eso es lo más seguro.