CAPÍTULO 57: ¿FUE UN SUEÑO?
Los labios de Ricardo se funden con los míos, su lengua traza un camino intrincado con la mía, como si estuviéramos destinados a ser uno solo. Él siempre ha sido un bruto para estas cosas, me toma con una posesión casi animal, pero esta vez es diferente. Sus manos me poseen, pero son delicadas.
Su boca se desliza por mi cuello y traza un camino de besos húmedos por mi clavícula hasta llegar a mis sen0s. Sus dedos pellizcan mis pezones, mientras su lengua se mueve de