CAPÍTULO 42: PERDER EL MIEDO
Nunca había conducido tan rápido como esta noche. Piso el acelerador, angustiada por lo que podría estar pasando en la hacienda. Apenas y consigo pisar el freno cuando llego a la entrada. Me bajo a toda prisa y salgo corriendo directo a la zona de las caballerizas que es donde se encuentra la habitación de Becca.
A medida que me acerco escucho los gritos desesperados de Becca y de la servidumbre que seguramente está intentando calmarla. Siento que mis pasos son lent