CAPÍTULO 41: PRIMERA CRISIS
Regreso a la casa un poco en estado de shock. No puedo creer que sea tan insensible, tan imbécil. Esto me pasa por pensar que podría haber algo diferente en él, que tiene un corazón, cuando sé muy bien que Ricardo Velazco es un maldit0 diablo.
—¿Los interrumpí? —me pregunta Rebecca con una risita coqueta. Por supuesto, ella piensa que eso fue un momento íntimo de pareja, y yo debo pretender que es así, porque nadie puede saber la verdad.
—Ah… no, no te preocupes, él