CAPÍTULO 40: NO DOY ALGO A CAMBIO DE NADA
Mi cabeza recrea la imagen de Ricardo una y otra vez en diferentes lugares del rancho, en la empresa, el ascensor. No soy consciente de que estoy soñando hasta que la desesperación me enloquece. Me despierto de un salto en la cama con la respiración agitada y el corazón palpitando a toda prisa.
Me toma un momento recomponerme. Arreglo mi cabello hacia atrás mientras me pongo de pie para ir al baño. Ese sueño se sintió tan vívido, tan real que no pod