CAPÍTULO 29: VOY A DESCUBRIR LA VERDAD
Trato de aparentar normalidad después de todo lo que ocurrió. Pero me es difícil cuando no soy capaz de sacar a Ricardo de mi cabeza. Cuando salgo a la cocina para desayunar, él ya no está; otra vez me dejó sola.
—Buenos días, señora Isabella —saluda Julia.
—Buenos días —respondo con los ánimos bajos.
—¿Desea desayunar? Podemos prepararle lo que desee.
—La verdad es que no tengo hambre —digo con un suspiro. Detesto que él me haga sentir así de mal, pero