CAPÍTULO 28: PUNTOS SOBRE LA MESA
Ricardo manda a ese hombre con pinta de sicario a llevarse mi carro, mientras que a mí me obliga a subir a su camioneta en el asiento del copiloto. La tensión entre los dos podría cortarse con un cuchillo, me mantengo en silencio sin saber realmente qué decir. Él pensó que lo estaba engañando y su primera reacción ha sido la de acabar con la vida de mi supuesto amante.
Se me eriza la piel solo de imaginar qué hubiera pasado si de verdad hubiese estado con un h