CAPÍTULO 167: ENFRENTAR LA VERDAD
Entro en la habitación de Edward con mi corazón retumbando tan fuerte que incluso puedo escuchar el palpitar en mis oídos. Siento mis mejillas encendidas de la vergüenza y ni siquiera he dicho una palabra.
No obstante, su mirada es sombría y oscura. Me está mirando como si yo fuese el enemigo. Debo suponer que está enojado por mis evasivas, por no haber venido a verlo desde que despertó. Tomo aire profundamente y exhalo para tratar de armarme de valor.
—Hola